¿Cómo se hace ?

Hay tres etapas, tres preocupaciones fundamentales:

1. Ver y escuchar, o la práctica de los ojos y los oídos.

            Registrar con objetividad:

  1. Lo que marca a las personas, los eventos en los que se comprometen.
  2. Cómo se han situado estas personas en estos eventos.
  3. Las relaciones que ellas han tenido con otras personas o grupos.
  4. Las acciones llevadas a cabo, las reacciones, las transformaciones.

 

2. Contemplar, o la práctica del corazón.

  1. Leer, releer esta vida: los gozos, los sufrimientos, las esperanzas de los hombres, colocarse ante la presencia del Señor, llevar esta vida en la oración, creer que el Señor no es ajeno a todo esto.
  2. Observar la vida de los hombres como Jesús la miraba, entrar en su mirada: su piedad, su compasión, su esperanza, su confianza, su espera... entrar en comunión con la persona de Cristo, su Encarnación, su Pasión, su Muerte, su Resurrección hoy en día y abrirse a su acción de gracia y a su intercesión.

“Nuestro corazón y nuestra oración serán como un cruce en el que el Evangelio y la vida de los hombres, por tanto tiempo meditados, se encuentren y se esclarezcan mutuamente. (Const. N45)”.

3. Actuar, o la práctica de las manos y los pies.

            ¿A qué iniciativas apostólicas me llama el Señor?
            ¿A qué conversiones en mi ministerio?
            ¿A qué desplazamientos para colaborar en la acción del Espíritu Santo y volverme cada vez más discípulo y apóstol?


Concretamente

Una manera de actuar entre los otros: el cuaderno en tres columnas:

1ª. Columna

2ª. Columna

3ª. Columna

Anotar fielmente:

Mi relectura del evento

Convicciones


- Acciones

- Eventos

- Situaciones

- Palabras escuchadas

- y Cómo reaccioné yo



- Lo que descubrí

- Lo que me ocupa

Tiempo y distanciamiento

- Cómo me expongo
al Espíritu Santo

- Cómo repaso esto con la Palabra de Dios

- Cómo descubro las señales
de la Salvación

 


Oración:

- Perdón

- Acción de gracias,

- Intercesión...

Acción:

- Me decido a:...

 

Compartir en equipo el cuaderno de vida.

            No es simplemente compartir nuestras notas. Es compartir nuestro ministerio: ¿en qué nos hemos comprometido con el pueblo de manera precisa? Es compartir a Aquél que es la fuente, a Cristo encontrado en los rostros de todos los días. Es compartir llamados, conversiones que tenemos que hacer en nuestro ministerio par servir “la obra de Dios”, ser discípulo y apóstol.

            Compartir de esta manera requiere que entremos en una actitud de escucha, de oración, de apertura, de salir de nosotros mismos para acoger, a través de las demás personas que se encuentran ahí, al Señor que se manifiesta.

            Compartir en equipo debe ayudarnos a conocer a Jesucristo y a evangelizarnos los unos a los otros. Es el papel del equipo de base del Prado Rural. A. CHEVRIER deseaba profundamente un cofrade para poder realizar este trabajo juntos; ayudarse a conocer a Jesucristo es el trabajo más importante del sacerdote para guiar a los hombres hasta Él.

            Si realizamos este trabajo juntos, Jesucristo podrá tomar forma en nosotros, en nuestra vida y nuestro ministerio y en la comunidad de aquellos que tomarán con nosotros este camino del Pesebre, de la Cruz y del Tabernáculo. Y este signo de seguir a Jesucristo se dará de nuevo.

 

 
   
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